
La antigua fiesta Yeti del solsticio de invierno era una representación del fin del mundo. Todos bebían e iban vestidos de cualquier manera, se lanzaban bolas de nieve gigantes, se batían en duelo con pirulís enormes o se lanzaban en trineo con ayuda de esculturas de hielo. En los años posteriores a la creación de la aldea de lo Frozn, los Yetis no tardaron en adoptar la tradición de los regalos que, en verdad, les provocaba menos lesiones y quebraderos de cabeza. Esto también explica por qué Brampah Noel hace de Papá Noel ataviado de la manera “tradicional”… ¡aunque lo de regalar peluches nadie sabe de dónde lo ha sacado!
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