Solitario y taciturno, Radek nunca apreció realmente la compañía de los demás, y aunque arrime el hombro de vez en cuando con los Jungo, no ha dejado de buscarse una cueva abandonada perdida en medio del viejo Zoo donde se ha instalado.
La vida de los animales del zoo de Clint City sufrió un cambio radical la noche en la que el meteorito JNGA XII se estrelló en medio de sus jaulas. Justo después del impacto, las radiaciones emitidas por la roca alteraron el ADN de todas las criaturas que se encontraban a su alrededor. Medio humanos, medio animales, los Jungo se unieron con Ongh a la cabeza y juraron nunca más volver a vivir encerrados.