Como llevo tiempo lamentándome por el escaso aprovechamiento que se hace del gran potencial del trasfondo de Urban Rivals, me he decidido a crear este hilo en el que incorporar algunas historias propias. ¡Espero que os gusten!
Mientras la enorme limusina se aproximaba al distrito industrial,
Herman se relamía pletó
Rico en su asiento reforzado. La visita semanal a la veintena de fábricas de su propiedad siempre resultaba agradable: azotar algunas espaldas, aporrear algunas cabezas... el ejercicio de lo que él llamaba “supervisión contundente de la productividad” le hacía la boca agua de una manera que solo
Maurice y su salsa especial podían igualar.
A los pocos minutos, el colosal transporte se detenía junto a la primera parada, una procesadora de fertilizantes. Mientras se contorsionaba para salir del envase al vacío que constituía la limusina y se acomodaba en el sofisticado bípode que permitía a su mórbido cuerpo desplazarse,
Herman alzó la vista para contemplar con orgullo la más alta de las enormes chimeneas del complejo, un colosal torreón visible desde cualquier parte de la ciudad, que vomitaba día y noche una espesa humareda que ocultaba el sol en todo el distrito de la industria. Súbitamente, una especie de rayo azulado procedente de quién sabe dónde impactó en la chimenea, transformándola al instante en un descomunal carámbano; las últimas volutas del nauseabundo humo se elevaron poco a poco hasta desaparecer.