Capítulo 33.- La profecía parte 7.- Zona de Ensueño I
Que los clintianos estuviesen tranquilos, no significaba que el desastre a sus espaldas desapareciera, de hecho, aumentaba el ruido que éstas producían, no mentiré, pero creo que lo que se escucha al fondo, son los llantos de los niños, una tormenta estaba por desatarse, el olor a humedad aumentaba junto al nivel del agua que empezaba a elevarse a los tobillos de todos, algunos edificios se desboronaban y las grietas crecían al paso del día, me atrevo a decir que el trabajo con tal fondo, solo aparentaba un pueblo de esclavos trabajando por su vida.
Hallar a
Pilzken, es una misión casi imposible, no hay rastros, antecedentes, ni idea de donde puede estar, no es más que un héroe de los que muy pocos y los más ancianos conocen las anécdotas, es como un
Leader, muchos lo afirman, pero ellos mismos lo han desmintido.
- Ven - se escuchó la voz de Naja, quien tomaba el hombro de
Klaus en el momento - Dime... ¿por qué creemos que lo encontraremos?
- ¿A qué te refieres con ello? - Preguntó asustado
-
Mira todo, esta destruido, los viejos recuerdos, lo que alguna vez valió la pena... TODO se fue...
- [...] -
Klaus se ahogó en su propia saliva - Si no hago algo al respecto, mi consciencia no estará tranquilo, yo provoque esto, y el recuerdo de mi familia me asesina lentamente, mi desesperación provocó todo, por lo que... soy culpable...