A
Sliman, que iba el primero reteniendo a sus compañeros tras sus enormes brazos, le salió al paso
Mok, el deforme guardián de las alcantarillas, más irascible que de costumbre por haber sido obligado a salir de su pestilente hogar para hacer de mula de carga y guardaespaldas en el barco. Sin perder un segundo,
Sliman lanzó una de sus pinzas hacia el
GHEIST, atenazando uno de sus brazos;
Mok dio un monstruoso alarido y agarró con su mano libre la otra pinza del
Piranas, quedando los dos atrapados.
A unos pasos,
Katan y
Lin Xia se enzarzaban en un vertiginoso duelo. Los filos danzaban a la velocidad del rayo, soltando chispas en cada encuentro, mientras las luchadoras buscaban un hueco en la defensa de la rival.
Lin Xia lanzó una estocada directa al corazón, pero
Katan la esquivó y aplastó la mano de la
GHEIST de un codazo, para luego golpear su cara con la empuñadura de la espada, pese a lo que su rival se recobró en pocos segundos, volviendo al ataque. Más desigual era el combate entre
Baba y un grupo de gheistlings que había estado oculto bajo cubierta hasta el abordaje; blandiendo una de sus enormes mazas, el
Piranas lanzaba a las criaturas por la borda como si fueran pelotas de golf, sin que lograse alcanzarle ninguno de los aguijones venenosos.