La perfecta concentración de
Heitachi lo hacía permanecer de pie sobre los tejados y pilares de las casas, en cambio
Kazayan se mantenía en constante movimiento entre los techos.
Heitachi asomó el bastón de combate, y se lanzó a los aires para comenzar la lucha, la luna brillosa era la única luz que tenían para la batalla, al arrojarse contra
Kazayan, voló unas tejas al cielo, de modo que las acomodó de pila, empezó a hacer eso unas cuantas y repetidas veces,
Kazayan pronto entendió que no quería entrometidos en la pelea, si su hijo lo traicionó una vez, la segunda no sería sorpresa alguna.
Una vez que terminó la barrera, estaban anciosos por comenzar la pelea, y sin interrupción algunas, ambos se lanzaron al aire, comenzando una serie de ráfagas de la daga de
Kazayan y los puñetazos del bastón de
Heitachi.
Heitachi, después de entrenar varios meses, estaba listo para este momento, y lo demostró con un combo de golpes bien dados en el bastón, y con tan buen
Tino, que en uno de los golpes logró sacarle el aire a
Kazayan.
Kazayan, que había estado detrás de un escritorio durante el entrenamiento de su padre, había perdido un poco de físico, pero aun sabía manejar bastante bien esa espada mortal.
Tras dar unos espadazos a la ropa de su padre, le dejó unos rasguños en el pecho y los brazos, a pesar del entrenamiento, era difícil combatir a su propia sangre... su heredero.
Kazayan estaba cansado, tanto tiempo de archivar, acabo con su fuerza, es tiempo de acabar con esto...