-¿Qué sucede, hermano? Preguntó el fakir.
-¡Algo venir por norte, hermano, algo frío!
-Lo he notado ¿Has visto algo que nos permita concretar?
-Yo estar con
Jeena explorando montañas de cima nevada, y ver gente bajando ladera, ¡muchos, muy fríos! Yo huesos congelados, casi caer de árbol.
Jeena no dejar de estornudar, estar con Ndololo ahora. Ellos ir hacia grandes torres de humo.
-Muy interesante... ¿Querrías acercarte a la playa y pedir amablemente a Tanaereva que se reúna con nosotros? Creo que le gustaría conocer las noticias. Y si encuentras a
Yookie, dile que haga lo propio con
Ongh ¿Quieres, hermano?
Mientras observaba cómo Krazan se alejaba,
Shakra resolvió volver a su meditación, pero entonces, de repente, recordó por qué la sensación que había sentido le resultaba tan familiar: la había sentido dos años atrás, momentos antes de que una brecha espacio-temporal se abriese sobre la ciudad, y de
Ella saliesen el maligno Dreegn y sus esbirros, que subestimaban la calurosa bienvenida que les podían brindar los clanes. Y hacía aproximadamente un año que había notado algo parecido, poco antes del incidente con el gas xantiax en el Red One Motel.
-Qué curioso- murmuró
Shakra para sí- siempre en la misma época del año...-